Una prueba de 60 segundos es la forma más común de medir la velocidad de escritura. Es lo bastante larga para estabilizar el WPM y lo bastante corta para repetir y comparar.
Las pruebas más cortas fluctúan más, mientras que las más largas pueden cansar. Un minuto ofrece buen equilibrio para comparar resultados de forma consistente.
Usa el mismo teclado y postura, evita mirar las teclas y escribe de forma natural. No te apresures: los errores reducen el WPM efectivo.
Sí. Es una referencia muy usada y funciona bien al repetirla con el tiempo.